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 La Leyenda de Lionheart

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Benime Kaien
Shinigami de la 7ª División
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MensajeTema: La Leyenda de Lionheart   Mar Feb 24, 2009 3:41 am

La Leyenda de Lionheart I: El superviviente de los Xetra


Episodio 1. El joven Lionheart

En una oscura cueva iluminada por sinuosas antorchas amarradas a la pared, un hombre trajeado y encapuchado, seguido de dos hombres armados, llega a una gran sala igualmente iluminada con un portón totalmente decorado con imágenes alusivas. El encapuchado saco una especie de piedra dorada y la arrimo al portón, este se abrió de par en par, dejando ver al otro lado, una increíble espada de color azul cristalina y con una forma única y espectacular, la hoja de la espada emitía un agradable brillo.
- Cojéenla, la llevaremos a la sede central y la aprovecharemos para nuestros fines, por fin la tenemos – sonreía el encapuchado
Tras coger la espada, salieron de la cueva y se fueron en un helicóptero muy moderno, con el llegaron a la sede central, la cual se encontraba en el centro de una gran ciudad llamada Mazco.
En dicha ciudad, en un gran barrio, había una Tienda de Armas donde se encontraba un joven guerrero, con el cual comienza esta historia….
- Creo que muy pronto estarán preparadas para ser usadas – decía un joven de 19 años, con pelo castaño y algo erizado. Este chico fuerte y de ojos azules, llevaba unas botas negras, pantalones azul oscuro anchos y un peto de seda negro con cremallera, sin mangas y ceñido al cuerpo
- Y yo ya te estoy terminando la bastarda – añadió el vendedor que estaba terminando el arma
- Me alegro, me encantan las espadas, ahora mi equipo estará completo – sonreía el chico llamado Lionheart
- Me alegro por ti pero espero que sepas usarlas y no te cortes – añadió el vendedor sonriendo
- Abandonamos la programación actual para informarles de algo de ultima hora – empezó diciendo un periodista por la televisión – tan solo hace unos minutos se ha producido un gran incendio en la que casi pierden la vida dos familias, gracias a la intervención de los soldados Safta, ahora están con vida y a salvo en el cuartel general del presidente, donde serán atendidos durante las próximas 24 horas
- Milongazas, seguro que ahora mismo están inyectándoles cables para clonarlos y aumentar su plantilla, menudos canallas – soltó Lionheart
- La gente tiene miedo y les siguen la corriente, alguien debería de hacer algo - añadió el vendedor
- No te preocupes, buscare la manera de detener esto – concluyo Lionheart comprendiendo lo que el vendedor de armas quería oír – Bueno, creo que ya esta – termino diciendo mientras envainaba sus dos espadas a ambos lado de la cintura
- Vale, espera un segundo, que ya casi tengo preparada la bastarda –
Tras unos minutos:
- Ya esta, toma, aquí tienes – el vendedor entrego una increíble bastarda a Lionheart
- Muchas gracias, es fantástica – sonrió Lionheart después de hacer ligeros movimientos con el arma y finalmente envainarla a la espalda – Marcho, iré a dar una vuelta y a investigar por ahí
Lionheart salió de la tienda y comenzó a caminar recorriendo la enorme urbanización, tras atravesarla llego a un enorme parque donde unos adolescentes estaban jugando a un partido de fútbol y sin querer se les desvía la pelota y golpean a un soldado Safta que estaba junto a otros tres patrullando. Los soldados, cabreados, desenvainan unas espadas de doble filo y se dirigen hacia el joven que lanzó la pelota.
- Maldito mocoso, te arrepentirás de no haber disparado mejor – decía el soldado antes de lanzar un veloz tajo hacia el pecho del joven
En ese momento, una bastarda se interpone, Lionheart había bloqueado el golpe.
- Dejarles en paz, solo se les ha desviado la pelota, no es motivo por el que armar jaleo – dijo Lionheart
- ¿Y tú quien te crees que eres? ¡Muere! – grito otro soldado que intento ensartar a Lionheart con su espada pero el chico utilizo el arma del primer soldado para desviar la espada del otro soldado y ensartarlo. Seguidamente, Lionheart aprovecho para cortar la cabeza al primero
Los otros dos soldados se lanzaron contra Lionheart pero de un par de movimientos con su espada consiguió desviar las armas de ambos para luego saltar sobre ellos, girando sobre si mismo para cortarles a ambos la cabeza de un único movimiento.
- ¿Este bien? – pregunto Lionheart al muchacho
- Si, muchas gracias –
- Acabar con el – decía un soldado que llegaba junto a muchos otros mas y una especie de anaconda robótica
- Parece que uno de esos cuatro consiguió llamar a mas compañeros – añadió Lionheart – vosotros marchar de aquí – pidió a los jóvenes, consiguiendo que se largaran sanos y salvos
- Has causado muchos problemas últimamente, es hora de que pagues por tus actos – decía un soldado vestido con armadura, se trataba de un comandante – vamos, acabar con el
Lionheart envaino la bastarda y saco sus espadas duales, concentro energía en ambas para luego juntarlas y lanzar un gran corte de energía contra el grupo de soldados que llegaba. El corte consiguió desintegrar a unos cuantos. Al resto los aniquilo a mano, bloqueando con una de las dos armas y tajando con la otra. Con mucha facilidad y con diversos saltos en el aire consiguió acabar con todos los soldados hasta que finalmente solo quedo el comandante y la bestia robótica.
El comandante cargo unos pequeños cañones que tenía incrustado en los brazos, por los que comenzó a disparar sin parar a Lionheart, quien haciendo girar sin parar una de sus armas comenzó a detener todas las balas. Seguidamente, comenzó a correr hacia el comandante sin dejar de hacer girar el arma hasta que finalmente llego hasta el comandante y de un fuerte tajo destrozo los cañones del comandante.
- No debiste de haberte enfrentado a mi – añadió Lionheart antes de partirle por la mitad en un golpe descendente de su espada opuesta – Y ahora, la bestia, será chupado – sonreía Lionheart mientras volvía a recargar sus armas de energía
Entonces, de un tejado salto una persona hacia la anaconda asestándola una fuerte patada con la que la derribo, seguidamente esa persona cayo al suelo y cargo energía concentrada entre las dos manos formando una esfera de energía roja, seguidamente libero toda la energía en forma de haz contra la anaconda, desintegrándola finalmente.
El chico se giro para mirar a Lionheart y este ya tenía la hoja de una de sus duales en el cuello del personaje.
- ¿Quién eres? – pregunto Lionheart
- Me llamo Ryomaru, soy experto en artes marciales y he venido para acabar con el presidente Safta
- ¿Por qué he de creerte?
- Hace una semana, unos soldados safta entraron en mi casa y tras darme una paliza, se llevaron a mis padres a la sede central, he venido para evitar que experimenten con ellos, rescatarlos y acabar con el presidente – explico Ryomaru preocupado, este chico de 19 años, de pelo rubio y corto, mide 1,69 y tiene ojos azules. Este joven deportista sabe completamente diversas artes marciales, es muy ágil, muy fuerte y veloz, sabe mejor que nadie luchar haciendo uso del entorno
- Esta bien, en ese caso tu y yo haremos buenas migas, tengo intención de ir a la sede para acabar con ellos de una vez, soy experto en esgrima y llevo ya un tiempo combatiéndolos – explico Lionheart después de guardar sus armas
- Me alegro de saber que existe alguien que se atreve a ponerles cara – sonrió Ryomaru antes de estrecharle la mano a Lionheart
- Bueno, dime, ¿Cuál es tu mayor meta? – pregunto Lionheart
- Mi deseo es encontrar la armadura de oro, hay una leyenda sobre una armadura compuesta por perneras, brazaletes y guantillas que da a su poseedor increíbles habilidades pero parece que solo existe una persona en el mundo capaz de llevarla, la verdad me gustaría probar – respondió Ryomaru, quien llevaba unos playeros azules, unos piratas azul marino, y una camisa negra sobre una camiseta verde
- Entonces parecido a mi, yo quiero encontrar la espada suprema –
- ¿La espada suprema? La de la gran leyenda, se dice que es el objeto mas poderoso de todos, se dice que su poseedor vencerá a las fuerzas malignas de este mundo –
- Si, la verdad hay muchas leyendas sobre armas mágicas pero a mi lo que me interesa es conseguir esa espada, me fascinas las espadas, así que es lógico que quiera encontrarla – termino diciendo Lionheart
- Bueno, entonces, ¿Nos unimos para luchar contra Safta y buscar esos objetos? – pregunto Ryomaru
- Por supuesto – respondió Lionheart mientras chocaban ambos las cinco – Por cierto, por lo que he visto tu también sabes usar la energía espiritual
- Así es, no lo sabe hacer mucha gente pero mi ágüelo me enseño a hacerlo, a usar mi propia energía para hacer cosas como lo que hice hace un momento –
- Se dice que nuestro cuerpo aprende técnicas especiales por si solo según entrenamos con nuestra fuerza espiritual – aclaro Lionheart – Bueno, se esta haciendo un poco tarde, llego la hora de volver a mi casa, ¿Quieres venir? Te invito
- Esta bien, gracias-
Ambos comenzaron a caminar por la urbanización por el mismo lado por el que vino Lionheart hasta que cruzaron por delante de la Tienda de Armas y vieron que la entrada estaba protegida por dos soldados Safta.
- Malditos Safta, ¿Qué **** harán aquí? – pregunto Lionheart mientras desenvainaba su bastarda corriendo hacia la entrada de la tienda para acabar rápidamente con los dos soldados
En ese momento, la puerta se abre de par en par y un general sale lanzando un veloz rayo azul que lanza a Lionheart contra Ryomaru, cayendo ambos al suelo. El general sale delante de unos cuantos soldados que llevan al dueño de la tienda atado, todos se meten en un helicóptero y marchan volando hacia la sede de los Safta.
Lionheart tras reincorporarse entra corriendo en la tienda delante de Ryomaru.
- Mierda, mierda, era mi mejor amigo de la ciudad – decía Lionheart mientras golpeaba con patadas una pared
- Son unos hijo de puta –
- Ryomaru ¿Querías acabar con ellos? –
- Así es-
- Pues vamos, esta me la van a pagar – decía cabreado Lionheart desenvainando sus espadas duales y saliendo corriendo de la tienda junto a su nuevo amigo
De este modo Lionheart se decidió ir, sin más demora, a rescatar a su amigo y a justar cuentas con los Safta.
Mientras tanto, en la sede central…
- Ya viene hacia aquí – informo el general que se llevo al vendedor de armas
- Perfecto, ha caído en mi trampa, dejar que llegue hasta aquí pero que no sospeche nada – ordeno el presidente mientras observaba la espada suprema que flotaba en el interior de una capsula
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